miércoles, 1 de febrero de 2012

Islas Kerguelen

La primera vez que leí el nombre Kerguelen fue en el libro La Esfinge de los Hielos, de Julio Verne. Después las volví a encontrar en La Narrativa de Arthur Gordon Pym, de Edgar Allan Poe (las historias están relacionadas).

En ambos relatos la distancia, el aislamiento, y los eventos que tienen lugar hicieron que estas islas me parecieran algo muy remoto (de hecho lo son) y estén rodeadas de un aura de misterio y exotismo. Entonces son ideales para inaugurar el blog :-).

El archipiélago de las Islas Kerguelen  se encuentra en el Océano Índico, a unos 5000 km. al sudeste de Ciudad del Cabo y a unos 2000 km. de las costas antárticas.

Las islas pertenecen a Francia y forman parte de los Territorios Australes y Antárticos Franceses (TAAF).  No poseen población nativa, pero sí una dotación de entre 50 y 100  científicos que realizan diferentes tipos de investigaciones.






El archipiélago está constituido por una isla principal llamada Grande Terre de 6.675 km², y más de 300 pequeñas islas, islotes y arrecifes que se disponen en torno a Grande Terre, lo cual otorga al archipiélago una superficie total de 7.215 km².

Grande Terre posee innumerables bahías y fiordos y allí se encuentra el Monte Ross, un volcán inactivo de 1850 metros de altura que constituye el punto más elevado del archipiélago. Hasta 1975 era la última montaña francesa que faltaba ser escalada.

El glaciar Cook, con unos 400 km² de superficie es el glaciar más grande de Francia (a 12.000 km. de Francia continental), y también se encuentra en la isla principal.

Las islas reciben su nombre de Joseph de Kerguelen de Trémarec, el explorador que las descubrió en 1772. En bretón (idioma celta hablado en la región francesa de Bretaña), Kerguelen significa "granja sagrada".

Años después, en 1776, el Capitán Cook re-descubrió las islas e inspirado por el paisaje las bautizó con el evocador nombre de Islas de la Desolación.

Poseen un clima perhúmedo subantártico, nuboso, lluvioso y ventoso, con precipitaciones (lluvia o nieve) durante alrededor de 300 días al año. Las máximas en verano rondan los 10° C y en invierno las mínimas pueden llegar a -20°C.

El paisaje es volcánico, sin árboles ni arbustos a la vista. La vegetación se compene principalmente de musgos y líquenes, aunque se destaca el Repollo de Kerguelen.
Dicho vegetal es muy rico en potasio y vitamina C, y era muy apreciado por las antiguas tripulaciones marineras para combatir el escorbuto.
Incluso su nombre científico destaca dicha característica: Pringlea antiscorbutica (Pringlea es en homenaje a Sir John Pringle, presidente de la Royal Society al momento de su descubrimiento). Este repollo fue catalogado en la visita hecha a las islas por James Cook en 1776.

La vida animal tampoco es muy abundante. Insectos, aves marinas, focas y pingüinos forman su fauna autóctona, a los que se suman unas 3500 ovejas semi salvajes usadas para la alimentación de los residente, renos, conejos, ratones y gatos salvajes (introducidos para combatir a los ratones, pero que luego se convirtieron también en plaga).

Las islas sirven como base para diferentes actividades científicas.
Ya en 1874 fueron utilizadas para estudiar el tránsito de Venus, un fenómeno astronómico que ocurre cada 243 años. En esa oportunidad, desde el Observatorio Real del Reino Unido se enviaron tres expediciones a las Kerguelen.
Desde 1950 ha estado constantemente habitada por investigadores.
Entre 1968 y 1981 existió un sitio de lanzamiento para cohetes de investigación franceses, estadounidenses y rusos. Actualmente en ese lugar se encuentra un radar de la red SuperDARN, utilizado para el estudio de la atmósfera superior y la ionosfera.
Desde 1992, la agencia espacial francesa, el CNES, opera una estación de seguimiento de satélites y cohetes.

En Kerguelen se encuentra la tumba de un marino alemán que murió al caerse mientras realizaban tareas de mantenimiento en el crucero de guerra Atlantis en 1940. Se la considera como "la tumba alemana más al sur" de la Segunda Guerra Mundial.

No hay aeropuerto en Kerguelen, así que la única manera de visitar las islas es por vía marítima.
Desde 1994, es posible viajar como turista en el Dufresne Marion, que es un barco que zarpa desde Reunión (isla francesa al este de Madagascar), con la misión de reabastecer a las diversas bases francesas de los TAAF y transportar al personal de recambio de dichas bases.
El recorrido de 9000 km. dura unos 28 días y las plazas disponibles son limitadas. Se visitan las bases en isla Crozet, Kerguelen e isla Amsterdam. Si algún científico tuviera que desembar en la isla de St. Paul entonces también se llega hasta ese territorio, aunque no se permite el descenso de turistas por ser área natural protegida.
Generalmente se desembarca en las islas por medio de helicóptero, y si el tiempo no lo permite, mediante gomones (interesante experiencia ha de ser navegar en gomones cuando la metereología está tan complicada que no permite el uso del helicóptero).

Si alguien esta interesado, tenga en cuenta que la travesía cuesta unos 7500 euros en camarote compartido, que sube al doble si se prefiere un camarote individual.


fuentes:

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